La calidad de un electrocardiograma depende en gran parte del electrodo: una buena conducción y adhesión evita artefactos y trazados poco fiables. Existen distintos tipos de electrodos para ECG según el paciente, la duración del estudio y si son de un solo uso o reutilizables. Esta guía te ayuda a elegir el correcto.
Electrodos desechables
De un solo uso, incorporan un gel adhesivo conductor que garantiza buen contacto con la piel. Son ideales para urgencias, monitoreo continuo y procedimientos donde la higiene y la rapidez son prioritarias.
Electrodos reutilizables
De pinza (para extremidades) o de ventosa o pera (precordiales), se limpian y reutilizan. Son habituales en el ECG de reposo en consultas y policlínicos.
Electrodos pediátricos
De menor tamaño y con adhesivos suaves, están diseñados para la piel delicada de lactantes y niños, asegurando un registro fiable sin dañar la piel.
Electrodos para Holter
Pensados para estudios de larga duración (24-48 horas), priorizan la adhesión prolongada y la estabilidad de la señal durante la actividad diaria del paciente.
Electrodos pre-cableados y tipo TAB
Los pre-cableados ya incluyen el latiguillo, útiles en monitoreo; los de tipo TAB (lengüeta) facilitan la conexión de los broches en distintos equipos.
Gel conductor
Mejora la conducción entre la piel y el electrodo, especialmente con electrodos reutilizables. Es un complemento clave para obtener trazados nítidos.
Cómo elegir el electrodo adecuado
Considera el tipo de paciente (adulto o pediátrico), la duración del estudio (puntual, monitoreo o Holter) y la compatibilidad con tu equipo. Para uso intensivo, los desechables aportan higiene y comodidad; para ECG de reposo, los reutilizables son más económicos.
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